Día Nacional de las/os afroargentinas/os y de la cultura afro: Múltiples perspectivas sobre una fecha necesaria (Segunda entrega)

A 7 años de la sanción de la Ley Nacional que establece al 8 de noviembre como el Día Nacional de las/os afroargentinas/os y de la cultura afro, el Grupo de Estudios Afrolatinoamericanos (GEALA) convocó a personas de distintos ámbitos para reflexionar de manera conjunta sobre esta celebración, bucear en las expectativas que generó la ley 26.852 de 2013 y hacer un balance entre metas logradas y el largo camino que queda por recorrer. Agradecemos a quienes aportaron desde su experiencia y perspectivas al contenido de esta publicación (así como también a aquellxs que por motivos de agendas no llegaron), en especial a los afrodescendientes y africanes en y de Argentina que colaboraron a título personal o como parte de organizaciones afro.

Debido al éxito de la convocatoria, organizamos las reflexiones en varias entradas para que así, cada testimonio pueda tener el peso necesario en el conjunto más amplio de las contribuciones. El orden en que aparecen sus valiosas palabras solo refleja un criterio alfabético. Esperamos que esta publicación aporte un insumo relevante para la concientización en un tema aún desconocido por la mayoría, así como a la posibilidad de seguir leyéndonos y conociéndonos, enriqueciendo el debate, la pluralidad y las convergencias en el reconocimiento afro y la lucha contra el racismo. ¡Muchas gracias a todes!


No fue un verdadero reconocimiento

Silvia Noemí Balbuena, Afroargentina. Actriz de teatro y bailarina de candombe. Miembro de TES-Todo en Sepia. Asociación de Mujeres Afrodescendientes en Argentina

Soy sexta generación de afroargentinos. Cuando nosotros recibimos la noticia que íbamos a tener la Ley del Día Nacional de los/as afroargentinos/as y de la cultura afro nos sentimos muy contentos, porque era la primera vez que nos reconocían, que decían que los afroargentinos estuvimos y estamos en el país. Pusimos muchas esperanzas, muchas ilusiones en esa ley. Pasados siete años, puedo decir que fue una ley mentirosa, porque no obtuvimos absolutamente nada, salvo un poquito más de atención. No tenemos políticas públicas, no nos contemplan correctamente en los censos, tampoco tenemos opciones laborales y el Estado no nos protege. Para mí no fue un verdadero reconocimiento. La gente todavía no está enterada que estamos acá y que existimos. Eso es lo que siento.


Creemos que es necesario integrar ese festejo en el marco de reparaciones y políticas de inclusión más amplias

Gabriela Caballero, Cofradía de San Baltasar. Barrio Camba-Cuá, Corrientes

Corrientes es sumamente conservadora y elitista, y no quiere visibilizar a los afro-descendientes. A siete años de la promulgación de la ley 26.852 que instituye el día 8 de Noviembre como el DIA NACIONAL DE LOS/AS AFROARGENTINOS/AS Y DE LA CULTURA AFRO, tanto en la ciudad como en la provincia de Corrientes, no se hacen conmemoraciones ni actos alusivos. Si bien el acompañamiento que se realiza por los festejos del Santo Rey Baltasar, todos los 8 de Enero, ha cobrado una importancia popular insoslayable, creemos que es necesario integrar ese festejo en el marco de reparaciones y políticas de inclusión más amplias. Las iniciativas generadas desde la comunidad necesitan ser respaldadas más allá del 6 de Enero. La Asociación Civil COFRADIA DE SAN BALTASAR, tras 27 años de constante lucha y resistencia, ha logrado visibilizar nuestro lugar en el mundo y ha generado el interés de investigadores, logrando que el patrimonio material e intangible –los rituales, la fiesta del Santo Más Candombero y todo lo que se mueve en su entorno: los bailes, los candombes, la marcha de tambores, la misa y la procesión con Bendición de parches– sean valorados y apreciados por todos y todas.


El paso siguiente es lograr marcar la agenda

Alí Emmanuel Delgado, activista antirracista, Agrupación Xango

Desde el 2013, con la sanción de la Ley 26.582, Día Nacional de los Afroargentinos y la Cultura Afro, la Argentina fue un poquito más justa. Después de siglos de haber pisado estas tierras, que las leyes hayan sido solo para someter a nuestros cuerpos a intereses ajenos, para extraer nuestra esencia y llenar bolsillos de personas que paradójicamente nos decían que no éramos humanes, tuvimos una ley para ampliar nuestros derechos.

Esta ley fue fruto de nuestra lucha, muchas veces silenciosa (o silenciada), lucha que todavía no concluye y a la que le queda mucho trecho. Las organizaciones afro están logrando cambios sustanciales en estos últimos tiempos, fruto -a mi entender- de una etapa en que la militancia o activismo tiene cada vez más el rasgo de organización política, como Xango o la Comisión 8 de Noviembre, y no de activismo individual.

Desde el Censo Nacional 2010 en que se incorporó la variable étnico racial afro, pasando por la sanción de la 26.582, hasta hoy donde estamos realizando las Quintas Jornadas Federales de Trabajo y Reflexión, hemos recorrido un largo camino; y el paso siguiente es lograr marcar la agenda. Les polítiques tienen que entender que es su tarea analizar la realidad también con perspectiva étnico racial, las políticas públicas se tienen que pensar por y para nosotres, y nosotres podemos y debemos ser les polítiques.


¿Qué significa el 8 de noviembre para mí?

Ana Gayoso, Gestora cultural, escritora, comunicadora popular, afroargentina. Integrante de La Pacha Espacio Cultural; Comisión 8 de Noviembre; y Red Artística Afromestiza del Oeste

Primer paso. Eso significa el 8 de noviembre, para mí. Primer paso hacia el reconocimiento. No en el sentido de haber sido la primera acción del Estado en vías reparatorias, respecto a las comunidades e identidades afrodescendientes y africanas, sino, porque como hecho simbólico nuclea el llamado a la concientización de nuestras realidades marginadas y, nuestra presencia fundante y existente en la conformación de la identidad nacional, nada más ni nada menos que en la figura de Nuestra Capitana, la Madre de la Patria, María Remedios del Valle. Ella se levanta como estandarte de les afroargentines, les afrodescendientes de diferentes regiones que habitan el territorio nacional, y activistas de las luchas populares, para interpelar al ojo indiferente al oído superfluo, a la lengua envenenada y el olfato forastero. Después de siete años de promulgada la Ley 26852, Día Nacional de les Afroargentines y la Cultura Afro, puedo ver y decir que falta mucho por hacer para que toda la sociedad de este rincón del sur, reconozca que Argentina también es Afro.

Particularmente este año, en el contexto de la emergencia sanitaria, nos hemos encontrado con el gran desafío de reinventarnos digitalmente. Siendo que muchas de nuestras comunidades afro viven en estado de vulnerabilidad constante, sin acceso a servicios básicos, sin acceso a conectividad o a tecnologías, tuvimos que reforzar el trabajo colectivo, para encontrarnos mediante las pantallas, en las 5° Jornadas de Reflexión y Trabajo que impulsa la Comisión 8 de Noviembre. Fue un proceso intenso, dado que realizamos jornadas de tres horas y media, durante seis viernes consecutivos, abordando 12 temáticas sociales transversalizadas por la afrodescendencia. Con la fuerza de todes nuestres ancestres, como bien llevamos presente, hemos elaborado un documento a modo de propuesta para lo que resta del Programa y Plan de Acción del Decenio Internacional para les Afrodescendientes, en Argentina. He aquí un paso más. Este 8 de noviembre de 2020, celebro las redes entretejidas y los debates que estamos estableciendo en torno al racismo, la violencia institucional, nuestra representatividad, y las políticas públicas con perspectiva étnico-racial y de género, gracias a todes les que nos precedieron poniendo el cuerpo en la lucha, y a todes les que desde nuestros lugares la llevamos adelante en nuestra cotidianeidad. Celebro, digo, sin olvidar que los pasos pueden ser de avance o retroceso, y que ello depende de la voluntad política de múltiples sectores.


Venimos luchando por tener un lugar que nos corresponda en la historia argentina, el costo fue muy caro

Hugo Lamadrid, afroargentino

La sanción de la ley 26.852  sobre el Día de los Afro argentinos y la Cultura Afro ya de por si no deja de ser un hecho histórico para la comunidad afro. Venimos luchando por tener un lugar que nos corresponda en la historia argentina, el costo fue muy caro. Muchas vidas en el camino, no sé si valió la pena tantas injusticias, tanto sufrimiento. Creo que lo importante es que estamos de pie, tratando de llevar esta carga hasta el final. Tampoco sé si habrá un final. Hace 7 años comenzó otra etapa en nuestras vidas. Alguien tuvo el valor de romper el concepto del blanco de todo tipo de invisibilización, de que en Argentina no hay negros. Se profundizó mucho ese proceso con el aporte de la comunidad blanca, de los historiadores, los gobiernos de turno, que enfatizaron en que morimos en las guerras y con la fiebre amarilla. Ahora tenemos que recuperar la identidad cultural, la igualdad de derecho con justicia social, la diversidad cultural religiosa, sexual, la igualdad de leyes. Agradecer el valioso aporte de los antropólogos y antropólogas y las investigadoras que se habrán quemado las pestañas hurgueteando en los viejos libros de historia. Mil gracias a todos los que colaboraron para que tengamos un 8N con todas las ganas.


Cuando María Remedios nos interpela desde el pasado

Florencia Guzmán, Historiadora e Investigadora del CONICET, Geala

El día 8 de noviembre de 1847 fallecía en la ciudad de Buenos Aires María Remedios del Valle, una gran luchadora en la Guerra de Independencia, cuya singularidad y relevancia simbólica hoy se reconoce y se celebra.

Tres documentos fundamentales y algunas referencias sumamente elogiosas de parte de varios protagonistas de la Revolución en el Río de la Plata nos permiten reconstruir el accionar emancipatorio de esta mujer valiente así como la tardía inserción en el panteón de las mujeres “negras” patriotas. Sabemos que junto a su familia integró la primera expedición militar a las provincias interiores, que partió de Buenos Aires el 20 de junio de 1810, en la Compañía del Batallón de artillería Volante. Participó en las victorias de Tucumán y Salta  y en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. En esta última fue herida de bala y tomada prisionera por los españoles, luego sometida a 9 días de azotes públicos. No se conoce en cuáles de todas las acciones libradas fallecieron el marido y dos hijos, como tampoco la fecha de su regreso a Buenos Aires. Recién se vuelve a conocer de ella en el año 1826, cuando inició la gestión para que se le reconociesen los servicios prestados a la Patria, lo cual se efectivizó en enero de 1829 cuando se le otorgó la pensión y se la incluyó en la Plana Mayor, donde revistió hasta su muerte.

La ley 26.852 del año 2013 establecida en su homenaje, no solo nos lleva a reconocer la contribución histórica de María Remedios del Valle como mujer soldada afrodescendiente, sino que nos interpela para alcanzar los principios republicanos por los que ella luchó con el objetivo de buscar revertir las condiciones de desigualdad y discriminación heredadas de la esclavitud, que nos afectan como sociedad en términos de derechos humanos, de ciudadanía, de género y de racismo.


De la enunciación a la puesta en acto de políticas públicas para los/as afros de y en la Argentina

Marta M. Maffia, Antropóloga-Investigadora CONICET/UNLP. GEALA

En este corto texto sólo quiero referirme a la enriquecedora experiencia que tuve durante todos los viernes del mes de octubre, asistiendo a las Jornadas Federales de Reflexión y Trabajo, llevadas a cabo por la Comisión Organizadora del Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y la Cultura Afro, camino a la celebración del 8 de noviembre, instituido por la ley 26.852 sancionada el 24 de abril de 2013. Escuché voces afrodescendientes de mujeres, hombres y otras diversidades de géneros, protagonizando la construcción de su futuro, las que, como dijo Patricia Gomes- afroargentina de origen caboverdeano/a- nos sumergieron en “un baño de realidad”. Hablaron desde sus propias experiencias, la de sus familias, sus amigos, las del barrio, el pueblo o la ciudad, hablaron sobre la pobreza, las dificultades para acceder a la educación, al trabajo, la vivienda, la salud, sobre la discriminación y racismo en la calle, en la escuela, en hospitales, en los medios de comunicación… Sin embargo nadie dejó de reconocer el valor de la ley mencionada como un significativo hecho simbólico, demarcatorio de un antes y un después, en la lucha sostenida por los/las afrodescendientes desde los distintos rincones del país, como parte de las acciones del Estado encaminadas hacia la visibilización de la población afroargentina, junto con el Censo Nacional de Población y la creación del Programa Afrodescendientes en el INADI, entre otras. Pero todo esto no ha sido suficiente. Han pasado muchos años y la mayoría de las enunciaciones aún se encuentran en el plano de lo potencial, demorándose su puesta en ACTO. La demanda de acciones gubernamentales concretas en ese sentido fue enfática y propositiva pero también se marcó con fuerza la necesidad, de ser partícipes desde adentro, en el diseño de todas las políticas públicas que los/las involucren.


El poder de las historias: recordando a Raúl Grigera

Paulina L. Alberto, investigadora y profesora asociada en los departamentos de Historia y de Lenguas y Literaturas Romances (Universidad de Michigan, EEUU).  GEALA

Cuando se aprobó el 8 de noviembre en honor a la vida de María Remedios del Valle, sentí esperanzas de que se empezaran a contar nuevas historias argentinas.  Porque no es solo “la Historia”—la oficial, la académica—la que se encargó de omitir e invisibilizar a lxs afrodescendientes. Son también (tal vez principalmente) “las historias”—la infinidad de pequeños relatos o cuentos que implícita o explícitamente celebran la blanquitud y niegan o difaman las presencias afro—las que, en el siglo XX, hicieron “desaparecer” a lxs afroargentinxs de la historia y de la conciencia nacional. Así lo hicieron con Raúl Grigera (1886-1955), el famoso “negro Raúl.”  Para 1910, Raúl se había convertido en una celebridad afro en la ciudad “blanca”: un atractivo dandy bohemio, personaje de cientos de historias, cuentos, novelas, poemas, tangos, obras de teatro, memorias, crónicas, historietas, fotografías, notas de diario o revista, y ensayos. Pero a medida que se fueron arraigando las narrativas de la blanquitud nacional y de la desaparición afro, los relatos sobre Raúl (tachándolo de patético bufón, de loco, o de atavismo “racial”) se volvieron agresivamente difamatorios y racistas, y el trato que Raúl recibió también. Pasó sus últimas décadas sin trabajo, sin techo, perseguido por la policía, y finalmente internado en un psiquiátrico, donde murió en 1955. Estas historias despectivas no solo lograron que Raúl fuese menospreciado y finalmente olvidado, sino que deformaron su vida a medida que Raúl la transitaba. Por eso importan las historias que contamos: son capaces de fraguar resultados colectivos desiguales e injustos, de arruinar reputaciones y circunscribir vidas.  Pero también tienen el poder de dilucidar nuevos pasados e imaginar nuevos futuros.  En esta fecha, quisiera recordar a Raúl Grigera poniendo en tela de juicio esas historias difamatorias sobre “el negro Raúl” y poniendo una nueva historia en su lugar: la de “el murciélago” (según él mismo se decía), misteriosa y seductora criatura de la noche, ídolo del tango, del candombe, y de una cultura popular porteña en que, pese a las historias de la “desaparición,” los afrodescendientes ocupaban un espacio de protagonismo.


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